Page 70 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
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Fig. 51
Joaquín Sorolla, Jardín de la Casa Sorolla, 1918-1919, óleo sobre lienzo, 55 x 65 cm. Madrid, Museo Sorolla
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que tamiza toda su experiencia vital, esa flor amarilla debe ser una elección expresa.
Lo son también los alhelíes que en algunos óleos tapizan uno de los parterres del tercer jardín. Tenemos además constancia documental de su elección expresa- mente vinculada a un ámbito específico del jardín cuando en una de sus cartas a Clotilde le dice: «No recuerdo a qué te refieres del jardín, si son los narcisos pequeños prefiero los de siempre, nada de alhelíes, eso al sitio de siempre»68.
Lo mismo ocurre con las macetas de geranios rojos que salpican muchos de los cuadros en los diferentes ám- bitos del jardín. Un rojo vivo, un chillido cromático en con- traste con el verde, un acento, una llamada de atención. Un recurso al que, por cierto, nos tiene acostumbrados Sorolla con el mismo objetivo en numerosas obras de todo género desde los comienzos de su carrera pictórica69. Es frecuente encontrar en la obra del pintor el recurso al rojo como ele- mento discordante, como un acento atrevido que llama la
atención del espectador. A veces como un arranque de osa- día cromática que quizás llegue a su más perfecta expresión en el gran retrato familiar titulado Mis hijos (1904)70. Lo utiliza en el atuendo del muchacho central en Fray Juan Gilabert Jofré amparando a un loco perseguido por los mu- chachos (1887)71, le saca partido en la chaqueta del unifor- me de húsares con el que retrata a Alfonso XIII en los jar- dines de La Granja (1907)72, rojos son los lazos que adornan el cabello de su hija María dando la réplica a las flores del último plano en Saltando a la comba. La Granja (1907)73, también la chaqueta de su hija Elena en Paseo del Faro, Biarritz (1906)74, las cintas en las coletas de su hija de En el jardín de la Calle Miguel Ángel (1906)75, o el vestido de una pequeña figura infantil en distintas versiones de Rom- peolas, San Sebastián (1917-1918)76.
A cargar de colorido sus cuadros le ayuda igual- mente la azulejería. Esta se encuentra dispersa por todo el jardín, y siempre llamó la atención de Sorolla en los lugares que visitó. Cautivan la mirada del visitante los de
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