Page 51 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
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de Amigos de la Alhambra para contribuir con su rifa a la financiación de la restauración de la Torre de las Damas24.
Con este bagaje, no es de extrañar que en 1917 destacara en la Alhambra como «importantísimos los descubrimientos de la puerta de Siete Suelos y las fortifi- caciones, así como los antiguos jardines de los árabes, jardines escalonados, con sus fuentes, que aunque enor- memente mutilados son fáciles de reconstruir en la ima- ginación»25, con lo que demuestra explícitamente su con- vencimiento sobre el valor histórico y artístico de la jardinería.
Son innumerables las cartas donde transmite esta idea: la necesidad de conocer su legado se combina con el placer y el disfrute sensorial que permiten estos espa- cios. Así, un frío 4 de febrero de 1917, «un día que por no perder la costumbre el día es peor que el de ayer», se encuentra esperando a Modesto Cendoya, arquitecto con- servador de la Alhambra, para que le acompañe al Gene- ralife, puesto que «deseo mucho visitar detenidamente los jardines. [...] Mañana creo que ya podré ver correr el agua de todas las fuentes del Patio de los Leones y debe ser cosa muy interesante hacer un estudio sentado en el sue- lo (que es como hay que mirar esta arquitectura)»26.
Consciente, al igual que Rusiñol del estado de abandono u olvido de numerosos jardines, como miembro de la Junta para la Ampliación de Estudios —que luego pasaría a convertirse en el actual Consejo de Investigacio- nes Científicas— apoyó la candidatura presentada por Javier de Winthuysen (1874-1956), un pintor sevillano que se abría camino en estos momentos. El propio Win- thuysen lo cuenta así en la introducción a su Jardines clá- sicos de España:
Difícil nos fue hallar ambiente para el asunto [el de los jardines históricos], por el que mostraban la más abso- luta indeferencia hasta individuos que en otros órde- nes tenían una significación de cultura. La sensibili- dad del más delicado y exquisito de nuestros poetas
(Juan R. Jiménez) vino en nuestro auxilio y nos puso en contacto con el gran pintor que con su optimismo llenó de luz la negra pintura de la decadencia españo- la. Joaquín Sorolla acogió con efusión nuestros planes [...] logró que esta [la Junta] nos pensionase para estu- diar los jardines históricos de España, trabajos que continuamos después por nuestra cuenta.27
La documentación histórica no deja lugar a dudas sobre el papel que representó Sorolla en la revalorización cultu- ral de los jardines históricos, puesto que gracias a su obra creativa, pero también a sus gestiones, habrá un antes y un después del trabajo de Winthuysen en la consideración y el panorama del jardín español. No solo por la labor de divulgación realizada sobre ellos gracias a esta beca, sino también por la futura creación del Patronato de Jardines Históricos de España (1931) del que fue Inspector Gene- ral, proponiendo y consiguiendo desde este puesto nume- rosas declaraciones de jardines históricos.
sorolla y la definición
de un nueVo arTe del jardín
Cuesta entender las dinámicas culturales que se produ- cen a finales del siglo xix en el mundo del arte del jardín. Como caras de una misma moneda aparecen dos corrien- tes aparentemente contradictorias pero que, sin embargo, participan de los mismos principios. La primera de ellas se ha estudiado en el epígrafe anterior y no es otra que la de la valoración, protección y conservación de los jardines histórico-artísticos. La segunda, generada sobre la misma base de conocimiento del pasado, implicará la asimilación de sus parámetros dentro de las corrientes más vanguar- distas y, por tanto, la creación de un nuevo estilo dentro del arte del jardín.
En el mundo del paisaje, el fin del último de los grandes estilos que había tenido un seguimiento europeo
6 ana luengo y daVid ruiZ lópeZ


































































































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