Page 18 - Vértigo: los paisajes del hombre o…
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ANA LUENGO AÑÓN
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común entre los pintores. En 1680, el Diccionario de Riche- let, precisa: paisaje es un cuadro que representa alguna cam- piña, un paisaje hermoso, amar los paisajes39.
Igualmente, se empleaban palabras de sentido muy cercano en Europa. Así tenemos, al final del siglo XV, la palabra holandesa Landschap, cuyo sentido, hasta finales del siglo siguiente, remitirá a “la amplitud de país visto en todas las direcciones, desde un centro determinado por la mi- rada del hombre”. Durante todo el siglo XV, esta misma pa- labra se emplea para designar el mismo concepto en pin- tura, al igual que la inglesa (compuesta) land-scape, que de raíz holandesa, era utilizada en el dominio de la per- cepción (1603)40.
De forma parecida, tenemos constancia de la palabra alemana Landschaft, de manos de un pintor: Alberto Du- rero, quien en una carta a Jacob Heller del 4 de noviem- bre de 1508, se referirá a Patinir como un guter Lands- chaftmaler, un “buen pintor de paisaje”. En italiano, la primera aparición de paesaggio se encuentra en una carta de Tiziano, fechada el 11 de octubre de 1552 y enviada al Felipe II, por entonces todavía Príncipe de España. En su corte la palabra paysaxe aparece en algún otro texto de la época para designar precisamente los cuadros de paisa- jes41, aunque en la España del siglo XVI aún está exten- dido el uso del término pays con el mismo significado, tal y como aparece empleado por Góngora en 1597 y poste- riormente por diversos autores42. Proveniente del latín pagus, que se utilizaba con carácter popular por lo menos
39 Diezañosmástarde,eldiccionariodelaFuretièreamplíasusen- tido: “aspecto de un país, el territorio que se extiende hasta perderse de vista. Los bosques, las colinas, los ríos hacen los paisajes hermosos”.
40 Solo en 1725 encontramos unido en una sola palabra el término in- glés Landscape.
41 FelipeIIteníacolgandodelasparedesdesuspropiosaposentosen el Alcázar de Madrid una tabla con el tema del buen y mal Pastor [...] con lexos i paysaxes. GONZÁLEZ GARCIA, Luis, La sombra de Dios, catá- logo de la exposición Felipe II: un monarca y su época, un príncipe del Renacimiento, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Cen- tenarios de Felipe II y Carlos V, Madrid 1998, p. 187.
42 AunquenoseencuentraeneldiccionariodeCovarrubiasnienel Quijote (!!), sí aparece con frecuencia en la obra de Góngora (1597) y de Bernardo de Balbuena (1624). COROMINAS, Joan, y PASCUAL, José A: Diccionario crítico y etimológico, castellano e hispánico, Editorial Gredos, Madrid 1980, p. 339.
en la Península Ibérica ya en el siglo IX43 –en portugués pago, con el mismo sentido que en castellano–, la palabra país se utilizará para designar las pinturas de paisajes ya fuesen representaciones tomadas del natural o de temas mitológicos y literarios. De ahí que cuando en el siglo XVIII surge la palabra paisaje, del francés paysage sobre la raíz latina país, aún se refiere al terreno exclusivo del arte pictórico, a un panorama o escena que captaba la mirada del pintor dispuesto a retratarla44. El primer autor que la define en este mismo sentido en España es Antonio Palo- mino, un pintor y estudioso que la emplea en su tratado El museo pictórico y la escala óptica de 170845.
Sea como fuere, –entendamos el paisaje desde su as- pecto más abstracto y cultural, o simplemente como un “estar en el lugar” por parte de un individuo–, debemos comprender el paisaje como una realidad física y ecoló- gica, pero también como una realidad cultural y simbó- lica: el paisaje está formado indudablemente por las cosas que nos rodean y que son verdaderamente reales, pero también es cierto que dependemos de nuestro intelecto para aprehenderlo, y como tal, revela únicamente su ver- dadera esencia cuando el hombre lo contempla desde su propia subjetividad. Esta determinante cultural, que pro- viene de la aprehensión del entorno por el hombre, hace de él un continuum físico a la vez que histórico, convir-
43 Encatalánelvocablodesaparecióenseguida;encastellanotampocoper- tenece ya al uso común, pero tuvo vida tenaz, sobre todo en los territorios occidentales y meridionales [...] El uso en la zona mozárabe parece ha- berse propagado hacia el Norte, pues la forma arabizada bago se lee en el Fuero de Salamanca del siglo XIII, y hoy en el leonés de los maragatos y salmantinos (porción de tierra cultivada dividida en parcelas, Lamano). Por lo demás pago aparece en docs. leoneses de 1199 y 1293 y en el Bierzo García Rey define moldera como “canal que riega un pago”. Es también la forma común en Andalucía, que ya aparece en Abenalabbar (2a mitad siglo XIII) con referencia a Granada, y abundantemente desde la Bula de Erección del Arzobispado granadino en 1492; hay muchos ejemplos en la toponimia andaluza [...]. Para más información, consultar COROMI- NAS, Joan, PASCUAL, y José A., Diccionario crítico y etimológico, caste- llano e hispánico, Editorial Gredos, Madrid 1980, p. 338.
44 Ni para los naturalistas del siglo XVIII, que describen el territorio desde un punto de vista más aplicado a la geografía y las ciencias naturales, existe el paisaje, sino todavía las vistas. URTEGA, Luis: La tie- rra esquilmada: las ideas sobre la conservación de la naturaleza en la cul- tura española del siglo XVIII, Ediciones Serbal, Madrid 1987, p. 178.
45 Gran Enciclopedia Larousse, Editorial Planeta, Barcelona 1977.

