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VÉRTIGO: LOS PAISAJES DEL HOMBRE O... ¿CÓMO VIVIR NUESTRA VIDA?
El CEP tendrá igualmente, a nuestro modo de enten- der, importancia por dos razones principales. En primer lugar, porque se trata de un documento normativo, con carácter jurídico, puesto que la ratificación del “Convenio Europeo del Paisaje” establece que cada Estado, con arre- glo a su propio reparto de competencias –de conformidad con sus principios constitucionales y su organización ad- ministrativa, y respetando el principio de subsidiariedad–, armonizará la aplicación del Convenio con sus propias po- líticas. En este sentido, el CEP reclama a todos los países signatarios la puesta en marcha de políticas de paisaje para asegurar su protección, gestión y planeamiento.
El CEP convierte así al paisaje en un elemento esencial en la vertebración de las políticas de actuación comunita- rias, quedando recogido –además de en otros muchos do- cumentos– en la estrategia Pan-Europea de Diversidad Biológica y Paisajística (1996), o en el Esquema de Desa- rrollo del Espacio Comunitario (EDEC) –adoptado en el Consejo Informal de Ministros responsables del Ordena- miento del Territorio de la Unión Europea en Potsdam (mayo de 1999)–, etc. Igualmente, las ventajas de utilizar un proceso de ordenación de paisajes para integrar las di- ferentes componentes sociales y ambientales también fue- ron defendidas en la Agenda 21.
En segundo lugar, el CEP modifica sustancialmente el concepto de paisaje aceptado hasta el momento. Para la UNESCO, los paisajes culturales son aquellos bienes que cumplen unas condiciones especiales de Valor Universal Excepcional34, entendiendo éste como la capacidad de un paisaje de ser portador de un significado para el conjunto de la humanidad. Es decir, que todo territorio no es pai- saje. Sin embargo, para el CEP, cualquier porción del terri- torio tal y como la percibe la población es paisaje, y por lo tanto, susceptible de ser protegido, puesto que contribuye a la formación de culturas locales y es un componente funda- mental del patrimonio natural y cultural europeo, que contri-
34 Sepuedeconsiderarquealgunosdeloselementosdeestepatrimonio,por sus notables cualidades excepcionales, tienen un “Valor Universal Excep- cional” y merecen, por ende, una protección especial contra los peligros crecientes que los amenazan. “Directrices Operativas para la puesta en práctica de la Convención del Patrimonio Mundial”, UNESCO, París 2008, art. 4.
buye al bienestar de los seres humanos y a la consolidación de la identidad europea35.
Muchos autores son de la opinión que el país, el terri- torio, no es en principio un paisaje. Entre ellos, Rosario Assunto en su introducción a la “Crítica del Paisaje” señala que los paisajes son aquellos cuyo ser material es el resultado de un proceso operativo humano ligado al ser estético: esta exis- tencia estética resulta no sólo de un proceso evolutivo, sino de otorgarle sentido al ser material que es preexistente: un descu- brimiento por el cual se vuelve objeto estético aquello que en su origen era pura y simple naturaleza36. El paisaje surge en- tonces de un proceso de abstracción humana por el cual la Naturaleza pasa a convertirse en Paisaje como hecho cul- tural. Éste será a la vez el lugar donde tendrá lugar la acti- vidad humana y la imagen creada por el hombre de un ar- quetipo de otro mundo37. De esta manera, y gracias al Paisaje, aquella porción de un país visto desde un lugar deter- minado, la hasta entonces pasiva naturaleza, se convierte en paisaje activo, en un acto espiritual que teje una barrera de fenómenos que existen gracias al sentimiento de una unidad di- vina, de una totalidad natural38, que encuentra una autono- mía independientemente del territorio que lo ha generado.
Puede que por ello las primeras apariciones de la pa- labra paisaje tiendan a situarla en el campo de la repre- sentación, al entender que el paisaje es una entidad per- ceptual, y por consiguiente cultural. Así sucede en numerosas lenguas, como la francesa, en la que encontra- mos la primera acepción de paisaje en la reedición de 1549 del diccionario de Robert Estienne: Paisaje: palabra
35 PreámbulodelConvenioEuropeodelPaisaje,Florencia2000.
36 ASSUNTO,Rosario,IntroduzioneallacriticadelPaesaggio,Ed.Enaudi,
Turín 1955, pp. 5-7.
37 Sonnumerososlosfilósofosdelpaisajequehantratadoestetema. Entre ellos recomendamos ROGER, Alain: Court Traité du Paysage, Ed. Gallimard, París 1997, p. 83; RITTER, Joachim: Paysage, Fonction de l’esthétique dans la société moderne, Les Editions de l’Imprimeur, París 1997, p. 24 ; y VENTURI FERRIOLO, Massimo: Etiche del paesaggio, Ed. Reuniti, Roma 2002, p. 73, que a su vez remite a una amplia bi- bliografía.
38 SIMMEL, Georg, “Filosofía del paesaggio”, en PERUCHI, L: Il volto e il ritratto. Saggi sull’arte, Bolonia 1912, pp. 71-83, citado en VENTURI FERRIOLO, Massimo: Etiche del paesaggio, Il progetto del mondo umano, Editori Reuniti, Roma 2002, p. 83.


































































































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