Page 12 - Vértigo: los paisajes del hombre o…
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ANA LUENGO AÑÓN
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mítica que subyugaba nuestra vida ya no existe. La Natu- raleza ya no es peligrosa: está en peligro. Lejos ha quedado ese contrato natural –aquel juicio del siglo XVI con unos insectos (!)–, ese pacto por un futuro compartido, que lle- vaba a la consecución de unos objetivos comunes que ase- guraban la vida sobre el planeta.
Parece probado –la comunidad científica está abierta- mente de acuerdo en este punto desde apenas una dé- cada– que la actividad humana está produciendo trans- formaciones globales “peligrosas” para el funcionamiento del sistema climático de nuestro planeta. En efecto, los tiempos geológicos que han dado lugar a la formación de nuestros paisajes, ya sean islas, montañas, llanuras o de- siertos, se miden en millones de años. Sin embargo, en los últimos años Chronos, ese tiempo geológico que a nuestros ojos parecía casi inmutable porque se producía en unos ciclos superiores a nuestro tiempo de mensura- ción humana, está variando. De hecho, aunque en teoría la última –y actual– época geológica es el Holoceno, que comprende los últimos 11.784 años desde el final de la última glaciación, los científicos ya proponen que acep- temos una nueva era geológica: el Antropoceno –el nuevo tiempo del Hombre–. Esta nueva era comprendería aquel periodo en el que el desarrollo del planeta ha dependido de la actividad humana, iniciándose durante la revolu- ción industrial –en algún momento a mediados del siglo XVIII–.
Por un lado, deberíamos enorgullecernos: somos la única especie viva que ha logrado interferir de manera glo- bal en los engranajes de este gran reloj eterno. Así lo cons- tata un importante estudio realizado en el año 1990 por la segunda aseguradora mundial, Swiss Re, por el cual los
destrozos debidos a la actividad humana (explosiones, in- cendios, terrorismo, etc.), superan en un 70% a aquellos originados por las catástrofes naturales (inundaciones, seísmos, tempestades)21.
Por otro lado, los daños que estamos generando en los seres vivos suponen una perturbación inadmisible para los ecosistemas terrestres. Aunque se sabe que el valor ecoló- gico del conjunto de los servicios que prestan los sistemas naturales está entre el doble y el triple del producto glo- bal bruto, es decir, del dinero que se mueve en el mundo cada año, su continua reducción mediante la explotación excesiva, la destrucción y la fragmentación de los hábitats naturales, el impacto de las especies exóticas y las extin- ciones en cadena, parece establecer un panorama poco alentador. Una quinta parte de las especies vivas hoy está en peligro de extinción22: mientras Ud. se lee este texto al menos una habrá desaparecido.
El horizonte –el periodo de duración de esta era co- nocida como Antropoceno– no es muy lejano: en mil años desaparecerá la vida en la Tierra23. El análisis de estos datos produce vértigo: Chronos y Crono unidos, o lo que es lo mismo, ver el tiempo que le queda a la humanidad con- vertido en tan, ni siquiera, un suspiro a escala geológica. Muestras de lo que puede suceder están a nuestra dispo-
21 VIRILIO, Paul, Ce qui arrive, Fondation Cartier pour l’art contempo- rain, París 2002.
22 Una quinta parte de los vertebrados se encuentra en peligro de extinción, Europa Press, 27 de octubre de 2010. europapress.com
23 Una quinta parte de los vertebrados se encuentra en peligro de extinción, Europa Press, 27 de octubre de 2010. europapress.com
ALFRED HITCHCOCK. Vértigo (1958).

