Page 73 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
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23 «[...] luego estuve en el parque, y en un jardín que se llama de Eslava, y que quizá es lo que necesito», en carta de Sorolla (Sevilla) a Clo- tilde (Madrid), 19 de octubre de 1914. «Estu- vimos después en el Parque Güell, y fuimos
a la Catedral en construcción, y conocí a Gaudí», en carta de Sorolla (Barcelona) a Clo- tilde (Madrid), 26 de mayo de 1915. Archivo Correspondencia Familia Sorolla, Fundación Museo Sorolla, CFS/1264 y CFS/1478, publi- cadas en Epistolarios de Joaquín Sorolla II,
pp. 160 y 194, respectivamente.
24 Así lo hace saber «Granada al día», La Publi- cidad, Granada (28-XI-1909), p. 2, citado en Eduardo Quesada Dorador, «Granada en Sorolla», en Granada en Sorolla [cat. exp.], Madrid, Ministerio de Cultura, Ayuntamiento de Granada y Fundación Museo Sorolla, 2011, p. 42.
25 Carta de Sorolla (Granada) a Clotilde (Madrid), 3 de febrero de 1917. Fundación Museo Sorolla, Archivo Correspondencia Familia Sorolla, CFS/1791, publicada en Epistolarios de Joaquín Sorolla II, p. 301.
26 Carta de Sorolla (Granada) a Clotilde (Madrid), 4 de febrero de 1917. Fundación Museo Sorolla, Archivo Correspondencia Familia Sorolla, CFS/1792, publicada en Epistolarios de Joaquín Sorolla II, pp. 301- 302.
27 Javier de Winthuysen, Jardines clásicos de España. Castilla, Madrid, Iberoamericana de Ediciones, 1930 (aunque acabado en 1924), p. 15.
28 Georges Gromort, L’Art des jardins, París, Ed. Vincent Fréal, 1953.
29 Para más información sobre este autor, con- sultar Françoise Choay, «Préface», en Jean Claude Nicolas Forestier (1861-1930): du jardin au paysage urbain (actas del Colloque International sur J. C. N. Forestier celebrado en 1990), París, Picard, 1994, pp. 13-41.
30 «La Exposición Iberoamericana», El Liberal, Sevilla (27-I-1911), citado en Sonsoles Nieto Caldeiro, El jardín sevillano de 1900 a 1929, Sevilla, Padilla Libros (Biblioteca Económica de Cultura Ecuménica, Serie Bellas Artes), 1995, p. 71.
31 «También he tenido presente la parte lateral de los jardines de la Isla de Aranjuez, donde se observa claramente la sucesión de los
parterres en dibujos de boj y arbustos recortados», Documentos de la Exposición Iberoamericana, «Parque de María Luisa», C-62/10. Carta de Forestier desde París, con un primer estudio del parque, de 30 de enero de 1911, citado en Nieto Caldeiro 1995, p. 75.
32 «La Exposición Iberoamericana», El Liberal, Sevilla (14-III-1911), citado en Nieto Cal- deiro 1995, p. 71.
33 «París 25 de Octubre de 1911. / Sr. D. Joaquín Sorolla. / Madrid. / Querido amigo: / Me he permitido dar una tarjeta de introduc- ción para Ud. á Mr. Forestier «Conservateur du Bois de Boulogne» y otros Parques, de esta; persona muy entendida y de gusto que sabrá apreciar su preciosa casa, de que he quedado prendado. / Mr. Forestier se presen- tará, regularmente, el día 31, á su paso para Sevilla, endonde [sic] tiene encomendados arreglos en el Parque. / Mil gracias anticipa- das por la acogida, que estoy seguro concede- rá Ud. á mi apreciable recomendado. / Le he dado las señas de su nueva casa, pues ignoro si se ha mudado. / Quedo su afmo. amigo y S.S. / Luis de Errazu [rubricado]». Madrid, Museo Sorolla, Archivo de Correspondencia Antigua, CS/1701.
34 Este diseño se inaugura para la Feria de Abril de 1914. La Primera Guerra Mundial para la inauguración de la Exposición, que se aplaza a 1929. Forestier seguirá yendo a Sevilla, haciendo distintos proyectos, incluso en la década de los años veinte, tras el aplazamien- to de la exposición. Manuel Trillo de Leyva, La exposición Iberoamericana: la transfor- mación urbana de Sevilla, Sevilla, Servicio de Publicaciones del Excmo. Ayto. de Sevilla, 1980, pp. 183-204.
35 En el Archivo de Correspondencia Antigua del Museo Sorolla se conserva una copia de la carta y la postal enviadas por Sorolla a Hun- tington (CS/6848), amablemente facilitadas por la Hispanic Society of America de Nueva York, donde se conservan los originales. Entre los Fondos Documentales del Museo Sorolla se conserva también un positivo antiguo origi- nal sobre «carte postale» de la misma foto- grafía (Madrid, Museo Sorolla, inv. 80.935).
36 Así se desprende de la contestación de Archer Milton Huntington, de 19 de junio
de 1917: «Many thanks for the post card which shows your delightful garden at its best. You are quite right as to the effect which could be made of such plans for the Hispanic, but nothing of the kind is possible at this time». Madrid, Museo Sorolla, Archivo de Correspondencia Antigua, CS/2990.
37 Carta de Sorolla (Sevilla) a Clotilde (Madrid), 7 de abril de 1914. Fundación Museo Soro- lla, Archivo Correspondencia Familia Sorolla, CFS/1225, publicada en Epistolarios de Joaquín Sorolla II, pp. 127-128.
38 Lo que ahora denominamos el «glocal».
39 Citamos parte del texto de Winthuysen por su interés en lo que respecta a la pintura de
jardines y paisajes coetánea a Sorolla: «Gracias a un Van Ostade, un Van Gogh,
etc. los flamencos se compenetran con sus paisajes, y esto ocurre también en Inglaterra, en Alemania y en Francia. El paisajismo ocu- pa un lugar en el Arte y a veces con gran categoría. No concluiríamos si citásemos nombres. En España no. Al paisaje le con- cedieron importancia los artistas más sen- sibles, limitándolo por falta de ambiente, pero ni el paisaje toledano puede verse sin evocar al Greco, ni el Pardo sin Velázquez y el Madrid de la merienda de Goya no podría captarse con más penetración por paisajista alguno, pero, aparte de estos, casi nada, y el español ha vivido de espaldas a la Naturaleza teniendo España esta variedad tan rica de paisajes que la recorremos de Norte a Sur y de Este a Oeste sin cesar de recibir sensacio- nes diversas y sorpresas.
»Solo en estos últimos años se han llenado nuestras salas de exposiciones de paisajes pero, puede decirse que, quitando Cataluña, aún están sin formar las diversas escuelas que compondrían en España un conjunto mara- villoso y del que sin duda ya forma parte el Sorollismo sea cual sea su intensidad y su valor estético.
»Y es extraño siendo como es España país
de pintores cómo se han adelantado a ellos escritores invadiéndoles el campo de acción, porque a la Montaña nos puede guiar Pereda y a Galicia Valle Inclán, y a Castilla Machado y a la Andalucía occidental Juan Ramón Jimé- nez, y Medina a Murcia y Galán a Extremad- ura, y al Pirineo Maragall... pero aunque
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