Page 43 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
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conservación monumental en el recinto con la creación, en 1905, de la Comisión Especial de Conservación y Res- tauración de la Alhambra. Esta comisión debía guiar la la- bor del arquitecto conservador, Modesto Cendoya, incor- porado a su trabajo en 1907, quien partirá en sus propuestas de la concepción de la Alhambra como una ciudadela medie- val. Llegó a efectuar numerosas y polémicas talas de árboles al considerar que perturbaban la imagen de fortaleza militar que tendría la ciudad palatina antes de la plantación de las grandes alamedas de la colina de la Sabika.
Igualmente, se empleará en la consolidación y res- tauración de las murallas y torres y desescombro del cami- no de ronda que consiguió recuperar para el entendimien- to de la función militar de la ciudadela durante la etapa nazarí. Asimismo logró, si bien con una solución muy ra- dical mediante artesas y colectores, el drenaje definitivo y el restablecimiento de la red de aguas que atravesaban el Patio de los Leones. El suministro de agua a las fuentes de los ámbitos más reconocidos de este palacio les devolvía el sonido perdido durante mucho tiempo, uno de sus ele- mentos esenciales.
Fig. 31
Mariano Fortuny, Patio de la Justicia, Alhambra, 1871, óleo sobre lienzo, 75,2 x 59 cm. Figueres, Fundació Gala-Salvador Dalí
Otra de las actuaciones polémicas del arquitecto- conservador del monumento y que Sorolla pudo ver y re- gistrar en Patio de la Alberca, Alhambra, Granada (1917) [cat. 12], fue la modificación de la galería superior de levante del Patio de los Arrayanes sustituyendo la sencilla barandilla de hierro existente por otra de madera inspira- da en las carpinterías originales conservadas en el piso superior de la Sala de Dos Hermanas, en el sector del Palacio de los Leones. Una solución arbitraria y no lo su- ficientemente justificada que incorporaba elementos de nueva fabricación historicista ajenos al Palacio de Coma- res aunque en consonancia con el criterio de reintegra- ción estilístico que Cendoya defendía.
El Patio del Cuarto Dorado, que durante mucho tiempo se conoció por la denominación de Patio de la Mezquita, era uno de los sectores de la Alhambra que ha- bía sufrido mayores transformaciones al haberse destina- do, tras la conquista cristiana de la ciudad, a aposentos reales. Para la adaptación, y con el fin de hacer practicable y útil el piso principal de este sector, se había construido un gran arco mudéjar, en consonancia con el carácter áuli- co del patio, que permitiría ubicar una escalera de caracol en uno de los ángulos de la estancia y un corredor longitu- dinal de madera que comunicaba las habitaciones situadas en la planta alta de los dos extremos del Cuarto Dorado. En distintos momentos de la historia de la Alhambra, am- bos elementos desaparecieron permaneciendo solo la es- tructura referida que es la que centra la vista realizada por Sorolla en Patio de la Justicia, Alhambra, Granada (1910) y en Patio de la Alhambra, Granada (1917) [cat. 21 y 22]. Un espacio que el pintor Mariano Fortuny y otros artistas representantes del orientalismo plástico habían elegido como escenario de preferencia en sus obras [fig. 31]. En el primero de los lienzos del valenciano el suelo del patio, mojado por los efectos de la lluvia, adquiere un protago- nismo mayor junto al punto de luz representado por el ventanal de doble hoja castellana que sustituyó el vano ajimezado nazarí original. El cuadro del mismo título
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