Page 37 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
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impresiona de la ciudad es Sierra Nevada. Las imponen- tes cumbres cubiertas de nieve ofrecieron al pintor la oportunidad de valorar una topografía paisajística excep- cional que le causaría una gran impresión, hasta el punto de considerarlas lo más destacado de este primer viaje al sur. Quizá este fuerte impacto resultó determinante para decidir las próximas estancias del pintor en la ciudad en noviembre y diciembre de1909, febrero de 1910 y, más tarde, en febrero de 1917.
La producción granadina de Sorolla la constituyen cuarenta y seis paisajes2 realizados durante esas tres cam- pañas en sesiones muy rápidas, estando la mayoría dedica- das a Sierra Nevada y a la Alhambra, aunque también pin- tó algunas vistas del Albaicín, del Sacromonte y del propio monumento, captado desde el Albaicín. Prácticamente to- das las materializó desde distintos sectores de la ciudad palatina, incluido el Generalife y su entorno, quedando registrada su solicitud para pintar en el libro de registro de artistas y fotógrafos que actualmente conserva el Archivo del Patronato de la Alhambra y Generalife3 [fig. 24].
En noviembre de 1909 vino acompañado de su ayudante el pintor Tomás Murillo, quien lo inmortaliza en un breve apunte al óleo sobre cartón4 [fig. 25], creemos que desde el paseo de las Torres del monumento. Este es el único testimonio que se conserva de la imagen de So- rolla pintando en la Alhambra, pues no se ha localizado
Fig. 24
Anotación del nombre de Sorolla en el libro de registro de artistas
y fotógrafos de la Alhambra. Granada, Archivo del Patronato de la Alhambra
y Generalife
Fig. 25
Tomás Murillo,
Joaquín Sorolla pintando en Granada, 1909,
óleo sobre cartón,
19 x 23,8 cm. Madrid, Fundación Museo Sorolla [inv. 1286]
ninguna fotografía de esos momentos de trabajo. Había llegado a la ciudad en tren desde Sevilla tras un largo y cansado trayecto de más de diez horas. La primera impre- sión de la ciudad fue, por tanto, nocturna, dirigiéndose a continuación hacia el hotel en coche de caballos a través del bosque de Gomérez, en un camino que atravesaba la Puerta de las Granadas y continuaba por el empinado y sinuoso paseo hasta el Hotel Washington Irving donde se alojará en esta ocasión [fig. 26]. Había estado lloviendo
4 maría deL mar viLLafranca jiménez


































































































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