Page 61 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
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El trabajo del artista residirá en pasar de estas instan- táneas, fragmentadas y en dos dimensiones, a una imagen tridimensional que les confiera una coherencia espacial a la vez que pueda servir, igualmente, de inspiración para otros muchos cuadros. Así Sorolla acabará ejecutando un «paraíso doméstico»52 a escala del edificio, con tres espacios claramen- te diferenciados: tres jardines, tres conceptos, tres funciones, perfectamente imbricados y encadenados mediante escalones que salvan el desnivel, columnas que subrayan las conexiones entre cada jardín y su vecino, y bancos de cerámica y escul- turas marcando ejes de perspectiva. Dispuestos en forma de «L», ofreciendo respiro e iluminación a las fachadas sur y este del edificio [fig. 44], los jardines que hoy reciben al visitante son los mismos que el propio Sorolla planificó.
Fig. 45
Primer jardín
de la Casa Sorolla
El primero de los jardines [fig. 45] actúa como una especie de patio de recibo, con la función de servir de ámbito de reunión familiar y espacio de relación al aire libre para las visitas de carácter social. Destila un marca- do aroma sevillano inspirado en el Jardín de Troya de los Reales Alcázares, espacio que recrea Sorolla citándolo casi textualmente [cat. 27 y 28]. Lo más problemático debió ser para Sorolla la paulatina modificación de la fachada origi- nalmente concebida en clave clasicista por el arquitecto53 hasta conseguir asimilarla a la del patio del Real Alcázar que tanto admiró mediante detalles decorativos que en- raízan en la arquitectura hispanomusulmana, como los pronunciados ábacos entre los capiteles y el arranque de los arcos del pórtico54. La composición geométrica de los
16 ana luengo y daVid ruiZ lópeZ
Fig. 44
Amparo de Santiesteban, Perspectiva axonométrica de los tres jardines de la Casa Sorolla


































































































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