Page 60 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
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Fig. 43
Joaquín Sorolla, Fuente de Felipe II del Alcázar de Sevilla, 1908,
óleo sobre lienzo, 69,5 x 45 cm. Madrid, Museo Sorolla [inv. 808]
axonométricas más habituales en este tipo de realizaciones. Utiliza, sin embargo, un medio en el que se siente cómodo para realizar sus composiciones aunque, naturalmente, la traslación de un espacio plano o bidimensional, como es un lienzo, a uno tridimensional, como es el espacio, requerirá de infinitos ajustes, como demuestran sus continuos boce- tos sobre el tema. El proyecto del jardín se vuelve entonces para Sorolla un camino de ida y vuelta. Atendiendo a los innumerables óleos y dibujos que ha realizado con anterio- ridad de otros jardines, probablemente el pintor tenía ya en mente diversas escenas que componían un todo caleidoscó- pico; el artista las va a ir manipulando y fijando hasta poder hacer de ellas un dibujo en plano necesario para la construc- ción del espacio. Y en este momento, tras la ejecución ma- terial de estas escenas imaginadas por el artista, empieza el camino de retorno. El jardín ya construido —más allá del goce y disfrute propio— proporciona al artista el escenario ideal para sus cuadros: vuelve a la bidimensionalidad plás- tica del jardín representado en ficticia tridimensionalidad pictórica, cumpliendo así con la imagen mental germinal que puso en marcha todo el proceso.
Como puede desprenderse claramente tras un aná- lisis de su producción pictórica, su jardín —el material, el construido— se estructura sobre fragmentos de reali- dad pintados en sus lienzos y cuya esencia ha absorbido tras largas horas de contemplación. Así, ante los cuadros El Grutesco, Alcázar de Sevilla (1908) [cat. 27] y Rincón del Grutesco del Alcázar de Sevilla (1910) [cat. 28] fre- cuentemente el visitante del museo cree estar viendo una representación del primer jardín de la Casa Sorolla. En Jardines de Carlos V en el Alcázar de Sevilla (1908)51 vemos dos columnas jalonando el paso entre el Jardín de Mercu- rio y el Patio de la Danza: el mismo recurso que empleará Sorolla en el paso entre sus jardines primero y segundo.
Los detalles tomados a lápiz sobre las hojas de un cua- dernillo de dibujos en Alhambra, Patio de los Arrayanes (1917), Alhambra, Patio de los Leones (1917) y Generalife (1917) [cat. 17-19] parecen combinarse para dar lugar a la composi-
ción central del segundo jardín: Jardín de la Casa Sorolla (1918-1919) [cat. 46]. Un repertorio visual que encontramos también en lienzos como Una fuente, Sevilla (ca. 1910) [cat. 14] o Patio del Generalife, Granada (1909-1910) [cat. 26].
El patio andaluz, con sus cipreses en los rincones y la ventana que ilumina el salón, parece ser una fusión de lo visto y pintado en el Patio de Doña Juana, Alhambra, Granada (1910) [cat. 23] y en el patio del Mirador de Lindaraja, Alhambra, Granada (1910) [cat. 24], protago- nizado también por cipreses que enmarcan un ventanal de arcos geminados citado a su vez por Sorolla en el hue- co de la escalera principal del edificio, tanto en la pared que da a este patio como en el amplio ventanal que nos ofrece la panorámica sobre el estudio del artista.
La Fuente de Felipe II del Alcázar de Sevilla (1908) [fig. 43] nos recuerda la que vemos en el patio andaluz, y el suelo de olambrilla que la rodea nos traslada de nuevo al pri- mer jardín de la casa, cuya fuente puede inspirarse en la del Patio de Doña Juana, Alhambra, Granada (ca. 1909) [cat. 20].
Tiempo eTerno: insTanTáneas fugaces. el jardín de joaquín sorolla 15


































































































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