Page 21 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
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Terminada su Visión de España, y sin hacer caso a sus médicos que le aconsejaban descansar, viajó con su mujer y su hija Elena a Mallorca e Ibiza para cumplir con un traba- jo que hacía años le había encargado otro mecenas ameri- cano, Thomas Fortune Ryan, Los contrabandistas59, que llevó a cabo en los acantilados de Ibiza [fig. 21]. En las islas Baleares pintó su última visión del Mediterráneo, fascinado una vez más con su luz y con el color del mar [fig. 20].
A pesar de que la idea de Sorolla era viajar a Es- tados Unidos lo antes posible para llevar su Visión de España a la Hispanic Society of America y participar en su colocación, esto se fue demorando hasta que defini- tivamente Huntington y él acordaron dejarlo para el mes de octubre de 1920. A la espera de esto, los últimos meses de su vida de artista los pasó impartiendo clases en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Ma- drid y pintando multitud de deliciosos cuadros del jardín de su casa. Fue en ese jardín donde, trabajando en el retrato de la señora de Pérez de Ayala, sufrió un derrame cerebral el 20 de junio de 1920 que le retiró definitiva- mente de la pintura. Pérez de Ayala describía así sus últimos momentos:
Fig. 21
Joaquín Sorolla pintando Los Contrabandistas, 1919
Fig. 20
Joaquín Sorolla, Elena
en la cala San Vicente, 1919, óleo sobre lienzo, 81 x 105 cm. Madrid, Museo Sorolla [inv. 1263]
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