Page 19 - Tiempo eterno: instantáneas fugaces, el jardín de Joaquín Sorolla
P. 19
pierdas la serenidad, sin ti esto se desmoronaría, tú tienes más talento que todos nosotros, más energías, tú no lloras, tú tienes fibra.56
Este último panel, el dedicado a Ayamonte57, sin duda el más brillante de todos, lo terminó el 29 de junio de 1919 [fig. 18]. De esa fecha es la carta en la decía a su mujer: «Hoy día de San Pedro, he terminado no mi cuadro sino mi obra de más de seis años de trabajo, de luchas y penas, donde tanto malo y bueno he sufrido, sobre todo en esta última etapa...» 58.
Sin embargo en estos años no trabajó únicamente en su Visión de España y en los estudios que realizó para
ella, además pintó numerosos retratos —de su mujer, sus hijos, su nieto—, paisajes y escenas en sus veranos de San Sebastián, de nuevo jardines en su último viaje a Andalu- cía... Sobresalen en estos años los lienzos de playa reali- zados en Valencia los veranos de 1915 y 1916, especial- mente este último, realmente excepcional, en el que decide hacer un alto en su trabajo de la decoración para pintar de acuerdo con su propio gusto. De ese verano procede una de sus obras cumbre, La bata rosa [fig. 19]. También en estos años, en sus momentos de descanso en la intimidad de su jardín, pintó muchas de las vistas que había soñado mientras lo creaba. Obras de una sensibili- dad y modernidad fuera de toda duda.
20 blanca ponS-Sorolla


































































































   17   18   19   20   21